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Hotel Tirol del Paraguay

Entonces…..

Después de un larguísimo silencio y la conclusión de que el verano es EL momento para viajar por Paraguay, arranquemos la temporada oficial de viajes por nuestra tierra con…

El Hotel Tirol. Capitán Miranda. Departamento de Itapúa.

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Asunción – Hotel Tirol

Lindo paseo. Fácil de llegar. Se puede ver muchas cosas trilladas por el camino como Encarnación, las Ruinas, etc…

Por qué escribo sobre algo que está pegado a las ruinas jesuíticas, si las ruinas son destino turístico trillado? Porque escribiré sobre el HOTEL TIROL, no sobre las ruinas…

Por qué escribo sobre un hotel, si esto es un blog de viajes? Porque es un hermoso lugar donde dejarse estar, relajar y pasar un tiempo. No es sólo un hotel, sino que me parece un atractivo donde vale la pena pasar unos días.

Además, es MI blog y escribo lo que quiero 😛

BUENO, ahora al Hotel Tirol: realmente puse en duda escribir sobre un establecimiento de hospedaje siendo que en realidad escribo sobre destinos turísticos poco conocidos. Pero creo que al final, es justamente en esa categoría en la que cae el Hotel Tirol.

Primero, no es “un hotel” nomás. Al llegar y dar el primer vistazo, lo primer que uno nota es que la infraestructura es de la gran p….. No es algo moderno, al contrario, se le notan los años que ya tiene encima (por los cuadros y condecoraciones que encontré en sus salones, deduzco que es de antes de la década del `70). Pero a pesar de estos años se conserva relativamente bastante bien y en una escala de delicadeza del 0 al 10, creo que puede ser visitado y apreciado por personas situadas entre el 0 y el 6 o 7.

Su tremenda infraestructura habla. Dice muchas cosas. Dice que, en su momento, posiblemente haya sido el hotel mas grande del Paraguay. También dice que no era solo un hotel, sino también un centro de eventos, convenciones, etc.

Me dice el estilo arquitectónico, que era lo más fashom del momento en que se construyó, y realmente no entendí bien si con su estilo hace alusión a las ruinas jesuitas (que están ahí a la vuelta) o a alguna edificación campestre europea semi-medieval. En todo caso, me dice las dos cosas.

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Habitaciones en el borde del bosque

Como se puede ver, le rodea una abundante naturaleza. La propiedad cuenta con una generosa masa de bosque que en realidad parece que se pelea con las habitaciones del hotel por ocupar el espacio disponible. La frescura y los sonidos que el bosque regala al visitante no están incluidos en el precio, y menos mal, porque una cosa así es IMPAGABLE. Unos caminitos de piedras te invitan a recorrer el bosque, y a medida que avanzás, te vas dando cuenta que te vas alejando del sonido de las voces de la gente, hasta que no podés escuchar nada más que el bosque. Podés llegar a sentir que te perdiste, justo antes de que el sendero te devuelva a algún pasillo del hotel.

Torre

Torre

Y las piscinas! Que sería de un establecimiento en Paraguay sin piscinas! Y no hablo de piscinas de un metro cuadrado como las que encontramos hoy por todos lados, sino de 4 SEÑORAS piscinas en diferentes niveles de recorrido de la pendiente en la que está el hotel. Una de ellas, con un trampolín de 3 metros de alto donde vi grandes machos dudar de dar o no el salto:

Piscina con trampolín de 3 metros

Piscina con trampolín de 3 metros

Las imágenes hablan solas sobre el agua de las piscinas, y sobre el paisaje que se puede apreciar desde el mirador (explanada junto a las piscinas ubicadas en el punto mas alto del terreno):

Piscinas - Mirador

Piscinas – Mirador

Bueno hasta ahora todo muy lindo. Ahora, las cosas que tenés que saber sobre el lado menos maravilloso de este hotel, solo para estar advertid@:

  • Las habitaciones no son de lujo, ni nuevas, ni modernas. Como el material que se usó para construir todo el principalmente piedra, las habitaciones pueden ser frías y contener mucha humedad, especialmente si pasaron mucho tiempo cerradas. Esto se soluciona abriendo una de las enormes ventanas y dejando que el aire fresco invada.
  • De nuevo en las habitaciones, las camas vieron tiempos mejores. Si tu nivel de delicadeza es alto, mejor llevar tus propias sabanas, toallas e inclusive almohadas. Nada es sucio ni feo, solo viejito. Tip extra: llevar shampú, enjuague, crema dental…esos pequeños menesteres que uno a veces espera encontrar pero pueden brillar por su ausencia.
  • La comida no es su mejor atributo. El desayuno está incluido y se puede hacer opcionalmente almuerzo y cena, pero ninguno de ellos son ni abundantes, ni especialmente sabrosos, y si sos vegetarian@ podes olvidarte de pedir algo del menú: creo que hasta las gaseosas tienen carne ahí. Lo bueno es que la ubicación estratégica del hotel permite ir en dos patadas a ciudades cercanas como Obligado, Bella Vista (capital de la yerba mate donde se puede visitar las plantas de producción de yerba de Selecta o Pajarito), Hohenau…con mejores opciones gastronómicas.

En fin, son pequeños detalles que no deben permitir que se disfrute menos de este gigante que aparentemente sigue aletargado en una siesta que está durando un par de décadas, pero de la cual espero que pronto logre despertar.

Buen viaje!

Santaní (San Estanislao)

El verano paraguayo estira a viajar y remojarse en cualquier arroyito, río, laguna, lago, estero, palangana… y es en esos ánimos que descubrí Santaní (departamento de San Pedro).

Si bien siempre había pasado por Santaní al viajar, nunca me quedé a conocer realmente que tenía para ofrecer esa ciudad que parecía tan interesante y encima se identifica como “la ciudad del Tapiracuái”, que es el mítico* arroyo que corre bordeando esta ciudad (si, pude descubrir que es una ciudad con todas las letras, y muy linda por cierto). Ya sé que mayormente escribo sobre destinos rurales, pero este es un blog de viajes en Paraguay que no discrimina a nadie (excepto a los lugares más trillados, me niego a escribir sobre Ciudad del Este y las cataratas, por ejemplo) y Santaní se ganó su espacio por méritos.

Entonces aprovechamos un fin de semana que invitaba al chapuzón y comenzó el paseo…

Santaní no representa en absoluto un desafío para llegar. Está a solo 155 km de Asunción y no hay ni un centímetro de camino de tierra, porque se llega por la asfaltadísima ruta 3 que va al norte. Así que es solamente cuestión de tener las bolas ganas suficientes de subir al auto y conocer lo que nuestro hermoso país tiene para ofrecernos. Hay más que suficiente cantidad de ómnibus que pasan por Santaní, siendo una escala importante de las empresas que van al norte.

camino Asunción - Santaní

camino Asunción – Santaní

Santaní no está sobre la ruta misma, sino que hay que hacer un desvío aproximadamente en el km 151, cuando los carteles señalización rutera así lo indiquen y vean este monumento:

monumento a la entrada de Santaní (camino Asunción - Santaní)

monumento a la entrada de Santaní (camino Asunción – Santaní)

La ciudad es un interesante balance entre lo que es la infraestructura (y estructura) de ciudad, y el ambiente y la idiosincracia de estar en el campo. Y digo esto último en el mejor sentido, porque podés caminar tranquilamente por las calles sin miedo a que te asalten o te maten, incluso de noche.

Nos hospedamos en el “Hotel Kiko” (0343420223) y lo primero que hicimos fue el check-in para poder recorrer. De la ciudad no voy a hablar mucho porque si bien era placentero y distendido recorrerla, simplemente no sé escribir mucho sobre ciudades. Pero hay cosas que me llamaron la atención y cabe destacar.

Comienzo por la cantidad de hoteles y hospedajes que ofrece Santaní. Estando situada en una intersección entre las rutas 3 (que une el norte del país con Asunción) y 8 (que une la ruta 3 con Cnel. Oviedo) es una ciudad muy visitada, próspera y también creciente. El mismo Hotel Kiko era mucho más lindo de lo que esperaba encontrar (habiendo recorrido ya varios hoteles-campaña, esto fue una grata sorpresa) y el precio (60.000 Gs / persona, en una habitación compartida) me pareció realmente bajo en comparación a lo que tenía para ofrecer tanto en la habitación (tele con cable, aire acondicionado, sábanas y toallas de calidad) como en el comedor (desayuno incluido, regularmente bueno pero espectacular en comparación al cocido con galleta que esperaba recibir). Por las calles, vi hoteles de toda clase, desde lo que tenían pinta más chuchi a los que tenían pulgas en la cama incluidas sin costo extra. Anoté algunos números pensando en ustedes (de los que tenían más pinta de lindos, claro): Hotel de Colleville (0343421303), Hotel Tapiracuái (0434420371 / 0434420430).

Hotel Kiko

Hotel Kiko

El número de plazas y lugares de esparcimiento para el público también es algo a resaltar. Las plazas son lindas, con enormes árboles, monumentos, cantidad necesaria de bancos y afluencia constante de gente durante todo el día (y toda la noche).

Plaza sobre la avenida principal

Plaza sobre la avenida principal

La cantidad de edificaciones de estilo colonial y post-colonial despertó mi curiosidad, y al investigar un poco más supe que Santaní fue capital de la República en 1869, durante la Guerra Guasú. También me remonté a su fundación, hecha por Jesuitas en 1749, lo cual la revela como una ciudad muy antigua.

Construcciones de la época post-colonial

Construcciones de la época post-colonial

Comenzando a anochecer (y entrando el hambre y la “sed” ;)) nos tocaba ya elegir donde cenaríamos. Cuando nos concentramos en las ofertas gastronómicas, me sorprendió también gratamente encontrar sucursales de locales como la lomitería Allo Beirut, El Heladero, Amandau… sin embargo optamos por algo local y cenamos unas pizzas al tatakuá riquísimas en un acogedor local familiar llamado “La Casona” (0971173538) donde todo es al aire libre y la cuenta de dos pizzas y dos cervezas de 3/4 alcanzó la increíble suma de 80.000 Gs.!

En shorts y zapatillas, y siempre a pie, nos dirigimos al boliche “La Urbana” en el cual nos dijeron que podríamos encontrar actividad nocturna citadina. Al encontrarlo cerrado, volvimos a las plazas principales (una enfrente de la otra sobre la avenida principal) a encontrarnos con que toda, en serio toda, la juventud santaniana estaba ahí disfrutando de su sábado de noche. Grupitos de amigos aquí y allá, sentados en los bancos o en la vereda, con sus conservadoras compartiendo y pasando bien. Los autos hacían la pasada ida y vuelta sobre la calle principal aparentemente compitiendo por demostrar quién se instaló el equipo de sonido más potente. La única pena que me daba era que las concurridísimas plazas estaban totalmente desprovistas de basureros, y la mayoría de la gente no juntaba su basura, lo que dejaba un sucio espectáculo para el día siguiente, pero en fin…

Los santanianos son muy amenos y amables (enseguida se dieron cuenta de nuestra foránea presencia y se acercaron a preguntarnos cosas, conversar e invitarnos a compartir con ellos). No dejando de lado nuestra “misión Tapiracuái”, pudimos aprovechar para preguntar y pedir direcciones de como llegar a sus orillas.

El domingo de mañana fue el momento de poner en práctica la información adquirida: de todos los balnearios que nos mencionaron (el municipal, el “Tacuara” y “La Emiliana”), elegimos la Emiliana por saber ya que era el más distante y por lo tanto menos concurrido.

La Emiliana (0984588856) está a 7 km del centro de Santaní de los cuales 5 km se hacen sobre la ruta 8 (a Cnel. Oviedo) y 2 km entrando en camino de tierra en buen estado (sugerencia: camioneta. Descartar vehículos bajos). Es una quinta privada por donde pasa el Tapiracuái, que los dueños explotan como playa, siendo bastante selectivos en cuanto a quienes permiten entrar. Sólo había un par de familias acampando y pasando tranquilamente su fin de semana. Las aguas del Tapiracuái (que no tenía mas de 10 metros de ancho ni 1 metro de profundidad) son transparentes y tan heladas que seguro rejuvenecimos 10 años en la primera zambullida. Encontramos relax y disfrute en la naturaleza para todo el día…

Arroy Tapiracuái - La Emiliana

Arroyo Tapiracuái – La Emiliana

Entonces, tenés en el mismo lugar actividades de ciudad y de campo, de farra y de esparcimiento, con la tranquilidad al punto de poder llegar a pie a cualquier lado incluso de noche, y encima cerca de Asunción. Que estás esperando? 🙂

(*) el mítico arroyo Tapiracuái: cuenta la leyenda que quien se sumerja en las aguas del Tapiracuái, quedará hechizado y siempre tendrá ganas de volver a Santaní, o quedará enamorado/a de un/a santaniana/o.

Agradezco a Juli B. por su aporte con las fotos de las edificaciones antiguas y el arroyo Tapiracuái

Bella Vista y ruinas jesuíticas

Todos sabemos que Encarnación es la “Perla del Sur”, pero es una ciudad muy grande ya, lo cual hace muy fácil conseguir información al respecto de ella y que sus actividades de interés sean muy conocidas. Lo cual no cabe en el perfil de este blog orientado a justamente lo más desconocido.

Así que me apego a ese espíritu de descubrir Paraguay, no de escribir lo que ya es de difundido conocimiento, por lo cual acá aprovecho para mencionar tal vez por primera vez que no voy a escribir sobre cosas como las cataratas del Yguazú, o Ciudad del Este, o Sanber (San Bernardino), por ejemplo, porque simplemente ya es muy trillado.

Entonces, Bella Vista (las ruinas jesuíticas a lo mejor también es muy trillado, pero no podés pasar por Bella Vista y no pasar por las ruinas).

Bella Vista está a 47 km de Encarnación y 408 km de Asunción; y forma parte de un salpicón de pequeñas ciudades en expansión que comenzaron como colonias de emigrantes europeos, en su mayoría alemanes, polacos, rusos y rebuscando un poco más se encuentran también colonias japonesas por la zona. Esta zona de Paraguay es una linda ensalada de frutas de procedencias extranjeras 🙂

Bella Vista es la capital de la yerba mate: las plantaciones, las plantas procesadoras, las mejores yerbas (las menos adulteradas) y de sabor mas fuerte (como tiene que ser la yerba mate!) provienen de acá. Marcas como PajaritoSelecta, Colón son de la zona y normalmente no tienen problema de recibir en sus instalaciones a la gente que quiera saber más de la A a la Z de este producto que nos identifica como paraguayos.

El atractivo mayor de la zona: las ruinas jesuíticas de Jesús de Tavarangüé y Trinidad, se encuentran a 20 km y 16 km respectivamente de Bella Vista, como se puede ver en los mapas:

camino de Bella Vista a las ruinas de Jesús de Tavarangüé

camino de Bella Vista a las ruinas de Trinidad

En cualquiera de los puestos de atención al turista de cualquiera de las ruinas, se puede adquirir el ticket de ingreso, que normalmente es un combo para visitar las 3 ruinas: Jesús, Trinidad y San Cosme y Damián (de la cual hablaremos más tarde por encontrarse un poco más apartada).

En las ruinas de Trinidad hay un show nocturno de luces muy recomendado y guiado (de hecho que en las 3 ruinas se puede solicitar un guía por +/- 20mil Gs.-). El costo de las entradas a las ruinas y al show de luces varía por temporada pero no es menos de 15mil Gs.- ni más de 30mil Gs.- por persona. También a 3 cuadras de distancia está el Parque Ecológico “Itá Cajón” que es la cantera (en desuso ya) de donde se sacaron las piedras para edificar las enormes construcciones de las reducciones.

El lugar donde quedarse a dormir en Bella Vista es el Hotel Papillón, muestra espectacular de la cultura alemana en cuanto a la arquitectura, gastronomía, orden y limpieza. En el comedor principal tiene una chimenea muy particular (e indispensable si se visita Bella Vista en invierno, porque el sur es la zona más fría del país) y una amplia y curiosa colección de paquetes de yerba mate algunos hasta con poderes curativos y esotéricos…  O_ô

El recorrido puede seguir a las ciudades de Obligado y Hohenau, 8 km al sur de Bella Vista (camino a Encarnación). En Obligado está la la central de la Cooperativa Colonias Unidas, una de las cooperativas de producción más grandes de la zona y también del país. Es una buena oportunidad de comprar yerba mate lugareña.

Luego está la ciudad de Encarnación, de la cual no vamos a hablar, pero que es punto de partida para visitar las ruinas que nos faltan: San Cosme y Damián. Están localizadas en el pueblo que lleva ese mismo nombre, a 125 km de Encarnación. Pit stop obligatorio de chipa en Coronel Bogado.

camino de Encarnación a San Cosme y Damián

Pido disculpas por la falta de prolijidad en la ilustración del camino, pero no me quedó de otra que hacer uso y abuso de mi pulso ya que GoogleMapas se negaba a mostrar la vía más rápida y segura para llegar a San Cosme/Damián…

Es lejos, yo sé, pero vale la pena visitar porque las ruinas de San Cosme/Damián son diferentes de las de Jesús y Trinidad.

La reducción de San Cosme/Damián fue uno de los primeros observatorios astronómicos del país (si! ya en la época de los jesuitas!) gracias al padre Buenaventura Suárez que tenía la observación del cielo como hobby.

También porque las ruinas de San Cosme/Damián son las menos “arruinadas”. El templo se sigue utilizando como iglesia para oficiar misas en el pueblo. Lastimosamente, debido a las cantidad de refacciones que le hicieron a estas ruinas ya no pudieron ser declaradas patrimonio de la humanidad por la UNESCO (mientras que Jesús y Trinidad SI lo son).

Pero el tema de la astronomía pega tan fuerte ahí, que a una cuadra de las ruinas de San Cosme/Damián hay un observatorio astronómico (el Observatorio Buenaventura Suárez) donde tienen una cantidad inmensa de materiales didácticos e información sobre el universo. Especial para los estrellados. Recomiendo ir de noche, ya que tienen también un telescopio de observación nocturna con un guía que va explicando, mostrando, dirigiendo. Realmente es algo único y que, remontándome al momento en que vi por primera vez todas esas cosas, puedo decir que es increíble lo que tenemos acá en Paraguay y poco o nada se sabe…

En realidad, las ruinas de Jesús, Trinidad y San Cosme y Damián son el punto final de la Ruta Jesuítica. Podría enganchar todo lo que se puede ver recorriendo en ese camino. Paraguay es tan chico que se puede describir en un post 🙂 pero vamos a dejar eso para otra vuelta, porque en un post no se puede detallar demasiado tampoco el encanto de tantos lugares a la vez…

¡Buen viaje!

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