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Hotel Tirol del Paraguay

Entonces…..

Después de un larguísimo silencio y la conclusión de que el verano es EL momento para viajar por Paraguay, arranquemos la temporada oficial de viajes por nuestra tierra con…

El Hotel Tirol. Capitán Miranda. Departamento de Itapúa.

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Asunción – Hotel Tirol

Lindo paseo. Fácil de llegar. Se puede ver muchas cosas trilladas por el camino como Encarnación, las Ruinas, etc…

Por qué escribo sobre algo que está pegado a las ruinas jesuíticas, si las ruinas son destino turístico trillado? Porque escribiré sobre el HOTEL TIROL, no sobre las ruinas…

Por qué escribo sobre un hotel, si esto es un blog de viajes? Porque es un hermoso lugar donde dejarse estar, relajar y pasar un tiempo. No es sólo un hotel, sino que me parece un atractivo donde vale la pena pasar unos días.

Además, es MI blog y escribo lo que quiero 😛

BUENO, ahora al Hotel Tirol: realmente puse en duda escribir sobre un establecimiento de hospedaje siendo que en realidad escribo sobre destinos turísticos poco conocidos. Pero creo que al final, es justamente en esa categoría en la que cae el Hotel Tirol.

Primero, no es “un hotel” nomás. Al llegar y dar el primer vistazo, lo primer que uno nota es que la infraestructura es de la gran p….. No es algo moderno, al contrario, se le notan los años que ya tiene encima (por los cuadros y condecoraciones que encontré en sus salones, deduzco que es de antes de la década del `70). Pero a pesar de estos años se conserva relativamente bastante bien y en una escala de delicadeza del 0 al 10, creo que puede ser visitado y apreciado por personas situadas entre el 0 y el 6 o 7.

Su tremenda infraestructura habla. Dice muchas cosas. Dice que, en su momento, posiblemente haya sido el hotel mas grande del Paraguay. También dice que no era solo un hotel, sino también un centro de eventos, convenciones, etc.

Me dice el estilo arquitectónico, que era lo más fashom del momento en que se construyó, y realmente no entendí bien si con su estilo hace alusión a las ruinas jesuitas (que están ahí a la vuelta) o a alguna edificación campestre europea semi-medieval. En todo caso, me dice las dos cosas.

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Habitaciones en el borde del bosque

Como se puede ver, le rodea una abundante naturaleza. La propiedad cuenta con una generosa masa de bosque que en realidad parece que se pelea con las habitaciones del hotel por ocupar el espacio disponible. La frescura y los sonidos que el bosque regala al visitante no están incluidos en el precio, y menos mal, porque una cosa así es IMPAGABLE. Unos caminitos de piedras te invitan a recorrer el bosque, y a medida que avanzás, te vas dando cuenta que te vas alejando del sonido de las voces de la gente, hasta que no podés escuchar nada más que el bosque. Podés llegar a sentir que te perdiste, justo antes de que el sendero te devuelva a algún pasillo del hotel.

Torre

Torre

Y las piscinas! Que sería de un establecimiento en Paraguay sin piscinas! Y no hablo de piscinas de un metro cuadrado como las que encontramos hoy por todos lados, sino de 4 SEÑORAS piscinas en diferentes niveles de recorrido de la pendiente en la que está el hotel. Una de ellas, con un trampolín de 3 metros de alto donde vi grandes machos dudar de dar o no el salto:

Piscina con trampolín de 3 metros

Piscina con trampolín de 3 metros

Las imágenes hablan solas sobre el agua de las piscinas, y sobre el paisaje que se puede apreciar desde el mirador (explanada junto a las piscinas ubicadas en el punto mas alto del terreno):

Piscinas - Mirador

Piscinas – Mirador

Bueno hasta ahora todo muy lindo. Ahora, las cosas que tenés que saber sobre el lado menos maravilloso de este hotel, solo para estar advertid@:

  • Las habitaciones no son de lujo, ni nuevas, ni modernas. Como el material que se usó para construir todo el principalmente piedra, las habitaciones pueden ser frías y contener mucha humedad, especialmente si pasaron mucho tiempo cerradas. Esto se soluciona abriendo una de las enormes ventanas y dejando que el aire fresco invada.
  • De nuevo en las habitaciones, las camas vieron tiempos mejores. Si tu nivel de delicadeza es alto, mejor llevar tus propias sabanas, toallas e inclusive almohadas. Nada es sucio ni feo, solo viejito. Tip extra: llevar shampú, enjuague, crema dental…esos pequeños menesteres que uno a veces espera encontrar pero pueden brillar por su ausencia.
  • La comida no es su mejor atributo. El desayuno está incluido y se puede hacer opcionalmente almuerzo y cena, pero ninguno de ellos son ni abundantes, ni especialmente sabrosos, y si sos vegetarian@ podes olvidarte de pedir algo del menú: creo que hasta las gaseosas tienen carne ahí. Lo bueno es que la ubicación estratégica del hotel permite ir en dos patadas a ciudades cercanas como Obligado, Bella Vista (capital de la yerba mate donde se puede visitar las plantas de producción de yerba de Selecta o Pajarito), Hohenau…con mejores opciones gastronómicas.

En fin, son pequeños detalles que no deben permitir que se disfrute menos de este gigante que aparentemente sigue aletargado en una siesta que está durando un par de décadas, pero de la cual espero que pronto logre despertar.

Buen viaje!

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Chakurrái

Para los que les gusta viajar y los deportes extremos, esta es una excelente oportunidad de matar ambos vicios!

Chakurrái es una propiedad privada a 10 km de la ciudad de Pedro Juan Caballero. Esto puede convertir a este paseo en atractivo también para los amantes de las ciudades y las compras, porque el Shopping China tiene muchísimo que ofrecer si te gusta esa onda. Pero este no es un blog de shoppings 🙂

Así que concentrémonos en lo que es viaje y aventura, volvamos a Chakurrái.

camino Asunción - Chakurái

camino Asunción – Chakurrái

Llegar no es un problema: el camino de Asunción a Pedro Juan Caballero es totalmente asfaltado en sus 430 km de extensión. El desvío a Chakurrái hay que hacerlo unos 3 km antes de llegar a Pedro Juan mismo (tiene cartel! atender a la mano derecha antes de entrar en la ciudad de Pedro Juan). Desde la ruta de asfalto hasta Chakurrái son 6 km de camino de tierra en buen estado (aunque ningún camino de tierra se salva de sus “bachecitos”). Se puede hacer con vehículo bajo este tramo? Si. Porque son sólo 5 km, porque si te vas despacio no hay falla geológica que no puedas desviar, y porque los dueños de Chakurrái (que viven ahí en el establecimiento) tienen un autito bajo en el que se van cada día a la ciudad de Pedro Juan para surtirse de provistas.

La reserva para la visita y quedarse a pernoctar se hace previamente vía contacto telefónico con algún miembro de la familia propietaria y, siguiendo sus instrucciones, pago previo de una seña. Tienen opciones de acampar o de hospedarse en habitaciones que me recuerdan a hosteles: habitaciones pequeñas pero bonitas atiborradas de camas de dos pisos (en la habitación que nos tocó había 7 camas literas, es decir, capacidad de pernocte para 14 personas). A cada habitación le corresponde un baño. El complejo es muy nuevo (se inauguró en noviembre del 2012) y eso hace que todavía falten algunas cosas como habitaciones (se podía ver que se estaban construyendo algunas todavía) o experiencia de administración (por ejemplo, habíamos pedido que nuestro grupo –numeroso – se divida en dos habitaciones por cuestiones de comodidad pero al parecer nadie tuvo en cuenta ese pedido ya que tenían preparada solo una habitación para nosotros. Pero no somos luego culí…obviamente).

No sé si tuvimos suerte o simplemente no promocionan mucho esto, pero nos ofrecieron un paquete en el que cada persona pagó 350.000 Gs que incluía todos los paseos que tienen, más una noche de pernocte en habitación, más todas las comidas (desayuno, almuerzo y cena).  Las opciones “desmembradas” son: hacer cada paseo/sendero independientemente (costo también independiente), llevar la comida y cocinar allá (tienen espacios destinados para eso, pero preferimos evitar la fatiga) y acampar (cuyo costo es casi igual que dormir en habitaciones. La diferencia es de 10.000 Gs –más– para pernoctar en una habitación, pero ya te ahorras el bulto de la carpa, la bolsa de dormir, el ensamblaje de todos los mencionados elementos…)  No me puedo quejar para nada del combo escogido para nuestra aventura, pero sí advierto que las porciones de comida ahí proveídas no son muy abundantes y siempre es bueno llevar algún paquete de algún bocadillo complementario.

Si no tenés auto, llegar de Asunción a Pedro Juan en bus es un viaje de lujo y glamour en cuanto a buses lindos. Solo que ese desvío de 5 km desde la ruta hasta el complejo, sería interesante averiguar con los dueños como salvarlo con tus bolsos a cuestas…

Bueno, ahora a lo que fuimos! 🙂

Previo al recorrido, los muy capacitados guías dan instrucciones generales y proveen de equipos de seguridad a los aventureros (que ellos mismos se encargan de ajustarte correcta y debidamente).

El recorrido comienza con “Canopy”, que es un paseo por las copas de los árboles a través de puentes colgantes interconectados que representan distintas dificultades según sus diseños y alturas a las que están colgados. El famoso “no mires hacia abajo” queda totalmente descartado: el atractivo está en justamente mirar hacia abajo y ver todo lo que está pasando a “vista de mono”. Incluso algunos puentes pasan por unos hermosos saltos de agua que te dan ganas de tirarte a refrescarte debajo del chorro (cosa que sería imposible ya que los arneses de seguridad impiden cualquier desliz).

Canopy sobre salto de agua

Canopy sobre salto de agua

Una vez superada la primera prueba de los puentes colgantes, sigue la tirolesa de unos 150 metros de largo. No he subido a tantas tirolesas en mi vida, pero esa era larga en serio. Y alta. Y cuando me tocó el turno de engancharme, ensillarme y prepararme para saltar para cruzar volando a no-se-cuantos metros del suelo (calculo que más de 25 porque pasaba lejos por encima de las copas de los árboles más altos), me asaltaron unas ganas de ir al baño tremendas! Pero por supuesto a pesar de mis insistencias al guía, no era el momento así que respiré profundo, apreté la panza, cara de póker y….el grito pelado más largo que haya pegado en la vida. ¿Volvería a tirarme? Sin pensar 2 veces!

Tirolesa

Tirolesa

Recuperados los ánimos post-tirolesa, el recorrido (que exige físicamente desde el primer paso hasta el último grito) termina en un rappel de 30 metros de altura al costado de un salto cristalino y refrescante que una vez más parece que te llama a tirarte de cabeza. Rappel sí que he hecho varias veces antes, y tengo que decir que éste era más bien un descenso porque la bajada natural de piedra no era como un muro donde podés ir apoyando las patas a medida que vas bajando. Acá te bajas con la fuerza de tus brazos y sin descansar en tus piernas cada tanto (los que ya hicieron rappel van a saber a qué me refiero).

Rappel

Rappel (ver cuerda a la derecha del salto de agua)

No cuento más que eso a grandes rasgos ya que creo que el resto queda a cargo de cada uno ir a conocer. Por ejemplo, la buena onda de los guías que se van haciendo chistes todo el camino, la experiencia que se nota que tienen y lo increíble de sus infraestructuras instaladas por el equipo de AventuraXtrema, que tiene ya sus años de experiencia en este tipo de actividades en el país.

El recorrido se termina en una mañana (aunque seguro esto también depende del tamaño del grupo que esté participando) y por la tarde pudimos rejuvenecer 10 años en las aguas heladas, en serio heladas, de los arroyitos y saltos que cruzan la propiedad.

Incluso el camino en ruta (de ida como de vuelta) es un deleite visual por el paisaje que tiene para ofrecer esa zona tan linda de nuestro país, salpicada de cerros de formas curiosas, árboles gigantescos llenos de flores de formas y colores tan atrayentes, ríos históricos (como el Jejuí en el depto. de San Pedro, o el Aquidabán en el depto. de Concepción) y poblaciones pintorescas (como la colonia menonita Río Verde, también en el depto. de San Pedro, cuyos habitantes siguen rigiéndose por estrictas reglas de vestimentas y costumbres).

Cerro Membý

Cerro Membý (Ruta 5)

Te estira ya, verdad?

Buen viaje!

Santaní (San Estanislao)

El verano paraguayo estira a viajar y remojarse en cualquier arroyito, río, laguna, lago, estero, palangana… y es en esos ánimos que descubrí Santaní (departamento de San Pedro).

Si bien siempre había pasado por Santaní al viajar, nunca me quedé a conocer realmente que tenía para ofrecer esa ciudad que parecía tan interesante y encima se identifica como “la ciudad del Tapiracuái”, que es el mítico* arroyo que corre bordeando esta ciudad (si, pude descubrir que es una ciudad con todas las letras, y muy linda por cierto). Ya sé que mayormente escribo sobre destinos rurales, pero este es un blog de viajes en Paraguay que no discrimina a nadie (excepto a los lugares más trillados, me niego a escribir sobre Ciudad del Este y las cataratas, por ejemplo) y Santaní se ganó su espacio por méritos.

Entonces aprovechamos un fin de semana que invitaba al chapuzón y comenzó el paseo…

Santaní no representa en absoluto un desafío para llegar. Está a solo 155 km de Asunción y no hay ni un centímetro de camino de tierra, porque se llega por la asfaltadísima ruta 3 que va al norte. Así que es solamente cuestión de tener las bolas ganas suficientes de subir al auto y conocer lo que nuestro hermoso país tiene para ofrecernos. Hay más que suficiente cantidad de ómnibus que pasan por Santaní, siendo una escala importante de las empresas que van al norte.

camino Asunción - Santaní

camino Asunción – Santaní

Santaní no está sobre la ruta misma, sino que hay que hacer un desvío aproximadamente en el km 151, cuando los carteles señalización rutera así lo indiquen y vean este monumento:

monumento a la entrada de Santaní (camino Asunción - Santaní)

monumento a la entrada de Santaní (camino Asunción – Santaní)

La ciudad es un interesante balance entre lo que es la infraestructura (y estructura) de ciudad, y el ambiente y la idiosincracia de estar en el campo. Y digo esto último en el mejor sentido, porque podés caminar tranquilamente por las calles sin miedo a que te asalten o te maten, incluso de noche.

Nos hospedamos en el “Hotel Kiko” (0343420223) y lo primero que hicimos fue el check-in para poder recorrer. De la ciudad no voy a hablar mucho porque si bien era placentero y distendido recorrerla, simplemente no sé escribir mucho sobre ciudades. Pero hay cosas que me llamaron la atención y cabe destacar.

Comienzo por la cantidad de hoteles y hospedajes que ofrece Santaní. Estando situada en una intersección entre las rutas 3 (que une el norte del país con Asunción) y 8 (que une la ruta 3 con Cnel. Oviedo) es una ciudad muy visitada, próspera y también creciente. El mismo Hotel Kiko era mucho más lindo de lo que esperaba encontrar (habiendo recorrido ya varios hoteles-campaña, esto fue una grata sorpresa) y el precio (60.000 Gs / persona, en una habitación compartida) me pareció realmente bajo en comparación a lo que tenía para ofrecer tanto en la habitación (tele con cable, aire acondicionado, sábanas y toallas de calidad) como en el comedor (desayuno incluido, regularmente bueno pero espectacular en comparación al cocido con galleta que esperaba recibir). Por las calles, vi hoteles de toda clase, desde lo que tenían pinta más chuchi a los que tenían pulgas en la cama incluidas sin costo extra. Anoté algunos números pensando en ustedes (de los que tenían más pinta de lindos, claro): Hotel de Colleville (0343421303), Hotel Tapiracuái (0434420371 / 0434420430).

Hotel Kiko

Hotel Kiko

El número de plazas y lugares de esparcimiento para el público también es algo a resaltar. Las plazas son lindas, con enormes árboles, monumentos, cantidad necesaria de bancos y afluencia constante de gente durante todo el día (y toda la noche).

Plaza sobre la avenida principal

Plaza sobre la avenida principal

La cantidad de edificaciones de estilo colonial y post-colonial despertó mi curiosidad, y al investigar un poco más supe que Santaní fue capital de la República en 1869, durante la Guerra Guasú. También me remonté a su fundación, hecha por Jesuitas en 1749, lo cual la revela como una ciudad muy antigua.

Construcciones de la época post-colonial

Construcciones de la época post-colonial

Comenzando a anochecer (y entrando el hambre y la “sed” ;)) nos tocaba ya elegir donde cenaríamos. Cuando nos concentramos en las ofertas gastronómicas, me sorprendió también gratamente encontrar sucursales de locales como la lomitería Allo Beirut, El Heladero, Amandau… sin embargo optamos por algo local y cenamos unas pizzas al tatakuá riquísimas en un acogedor local familiar llamado “La Casona” (0971173538) donde todo es al aire libre y la cuenta de dos pizzas y dos cervezas de 3/4 alcanzó la increíble suma de 80.000 Gs.!

En shorts y zapatillas, y siempre a pie, nos dirigimos al boliche “La Urbana” en el cual nos dijeron que podríamos encontrar actividad nocturna citadina. Al encontrarlo cerrado, volvimos a las plazas principales (una enfrente de la otra sobre la avenida principal) a encontrarnos con que toda, en serio toda, la juventud santaniana estaba ahí disfrutando de su sábado de noche. Grupitos de amigos aquí y allá, sentados en los bancos o en la vereda, con sus conservadoras compartiendo y pasando bien. Los autos hacían la pasada ida y vuelta sobre la calle principal aparentemente compitiendo por demostrar quién se instaló el equipo de sonido más potente. La única pena que me daba era que las concurridísimas plazas estaban totalmente desprovistas de basureros, y la mayoría de la gente no juntaba su basura, lo que dejaba un sucio espectáculo para el día siguiente, pero en fin…

Los santanianos son muy amenos y amables (enseguida se dieron cuenta de nuestra foránea presencia y se acercaron a preguntarnos cosas, conversar e invitarnos a compartir con ellos). No dejando de lado nuestra “misión Tapiracuái”, pudimos aprovechar para preguntar y pedir direcciones de como llegar a sus orillas.

El domingo de mañana fue el momento de poner en práctica la información adquirida: de todos los balnearios que nos mencionaron (el municipal, el “Tacuara” y “La Emiliana”), elegimos la Emiliana por saber ya que era el más distante y por lo tanto menos concurrido.

La Emiliana (0984588856) está a 7 km del centro de Santaní de los cuales 5 km se hacen sobre la ruta 8 (a Cnel. Oviedo) y 2 km entrando en camino de tierra en buen estado (sugerencia: camioneta. Descartar vehículos bajos). Es una quinta privada por donde pasa el Tapiracuái, que los dueños explotan como playa, siendo bastante selectivos en cuanto a quienes permiten entrar. Sólo había un par de familias acampando y pasando tranquilamente su fin de semana. Las aguas del Tapiracuái (que no tenía mas de 10 metros de ancho ni 1 metro de profundidad) son transparentes y tan heladas que seguro rejuvenecimos 10 años en la primera zambullida. Encontramos relax y disfrute en la naturaleza para todo el día…

Arroy Tapiracuái - La Emiliana

Arroyo Tapiracuái – La Emiliana

Entonces, tenés en el mismo lugar actividades de ciudad y de campo, de farra y de esparcimiento, con la tranquilidad al punto de poder llegar a pie a cualquier lado incluso de noche, y encima cerca de Asunción. Que estás esperando? 🙂

(*) el mítico arroyo Tapiracuái: cuenta la leyenda que quien se sumerja en las aguas del Tapiracuái, quedará hechizado y siempre tendrá ganas de volver a Santaní, o quedará enamorado/a de un/a santaniana/o.

Agradezco a Juli B. por su aporte con las fotos de las edificaciones antiguas y el arroyo Tapiracuái

Laguna Blanca

Si bien Laguna Blanca es un lugar ya bastante promocionado, creo que vale la pena mencionarle acá por lo difícil que es acceder. Y el difícil acceso a un lugar normalmente significa un filtro para la cantidad de personas que llegan hasta ahí. Por eso, me parece que Laguna Blanca no es todavía conocido por la cantidad de personas que pensamos…ya que mucho se habla de ella pero me constó personalmente que llegar hasta allá no es “así nomás” y como todo desafío, clasifica para el blog.

Como información previa para meter curiosidad, a lo mejor no muchas personas saben que Laguna Blanca es un área protegida privada. Y aún menos personas saben que está mal denominada: en realidad la Laguna Blanca es el único verdadero lago del Paraguay. Y los mal llamados (y muy conocidos) lagos Ypacara´i e Ypoá son en realidad lagunas. 🙂

Bueno, comencemos por el principio. Para ir a Laguna Blanca hay que hacer papeleo previo. Se tiene que reservar con (mucha) anticipación la visita. En temporadas altas (diciembre a febrero) puede pasar que un mes antes no consigas lugar (ya me pasó). También hay que pagar con anticipación una seña del 50%. Todo este proceso se hace por mail/teléfono con la mismísima dueña del establecimiento y me parece también un excelente filtro más, sobre todo para los cachafá. Además, el proceso de reserva incluye la firma de unos cuantos compromisos, reglamentos y pautas que acatar durante la estadía que se entregan al encargado del lugar para poder ingresar.

Una vez superado el primer paso, comienza la aventura. Mi primera recomendación es que NO VAYAN EN VEHÍCULO BAJO. Por más bello que sea el lugar, hasta ahora sigo sintiendo que no valió la pena haber hecho sufrir tanto a mi vehículo (que terminó en el taller a la vuelta) por ese par de días de disfrute. Y a pesar de que la información que te dan es de que “el camino es transitable para todo tipo de vehículo” (lo cual no deja de ser verdad: es posible físicamente transitar con un vehículo bajo), los vehículos bajos sufren tanto el camino de tierra que no vale la pena intentarlo. Ampliaremos esto más adelante.

Llegar tampoco es tarea sencilla. Les recomiendo que hagan buen uso de la tecnología. Si tienen GPS, lleven. Si tienen la posibilidad de llevar algún dispositivo donde visualizar Google Earth durante el viaje, lleven! Durante el intercambio de mails que implica la reserva de la estadía, la propietaria provee al interesado de un montón de información como mapas, imágenes Google Earth, croquis, etc. Impriman TODO y no se olviden de llevar NADA de esto. No subestimen los archivos adjuntos que reciban por mail! Esta advertencia va muy enserio porque hasta Santa Rosa del Aguara´y (260 km; ver mapa) todo es viento en popa…

Camino Asunción – Santa Rosa del Aguara´y

Una vez llegado a Sta. Rosa, la pregunta del millón es… ahora, a dónde?? No existe señalización que indique donde hay que bajar de la ruta (porque de ahí, son 30 km de camino de tierra) para seguir a Laguna Blanca. Aquí explico un poco: una vez llegado a Sta. Rosa, prestar mucha atención al lado izquierdo de la ruta. Cuando se ve el ramal de la ruta que va a San Pedro (referencia: la terminal de ómnibus de Sta. Rosa), eso hora de girar a la derecha. Hay un camino de tierra que (literalmente) baja de la ruta (con una inclinación de aproximadamente 75º) y empieza el show…. (Tip extra: mejor asegurar y preguntar a alguien del lugar antes de bajar al camino de tierra!)

Como mencioné, toda la artillería de los mapas y croquis proveídos por la dueña son de vital importancia. Este, por ejemplo, me hubiese ayudado muchísimo si lo hubiese llevado conmigo:

Camino de tierra Sta. Rosa del Aguara´y – Laguna Blanca

Los primeros dos puentes están bien. Los siguientes (avanzando hacia Laguna Blanca) son el terror del cárter.

Hay muchas bifurcaciones por el camino, y ninguna señalización. Un giro mal hecho puede significar 30´- 45´minutos de pérdida de tiempo, y peor si ese giro da directo a un arenal que actúa como trampa mortal:

Auto bajo en el arenal :,(

Nos costó 45 minutos, la ayuda de como 12 lugareños y 50 mil Guaraníes de recompensa salir de ahí para continuar nuestra travesía. Por suerte esto ya era cerca del destino final. Tip extra: prestar mucha atención para encontrar el “tanque elevado de agua de hormigón” señalado en la imagen de Google Earth más arriba.

Me considero aventurera y creo haber recorrido bastante y de todo un poco por Paraguay, pero este viaje fue tremendo. El camino de tierra se me hizo interminable. Y creo que bastante se debió a advertencia no hechas por parte de la persona de contacto, quien se supone conoce el camino y sus mañas. Se podría evitar todo esto haciendo el viaje en bus, pero viajar en buses en el interior del país es una ruleta rusa en Paraguay, no quiero ni imaginar cuanto tiempo dura el viaje y además desde el portón de entrada al establecimiento hasta la Laguna en sí, hay que caminar como 2 km…con todo lo que hayas llevado, a cuestas.

Horarios y líneas de buses Sta. Rosa del Aguara´y – Laguna Blanca

Una vez (por fin) llegado a Laguna Blanca, el panorama es hermoso. La tensión de las 6 horas de viaje desde Asunción, desaparece. Sin más que decir, la playa se vuelve protagonista en todo momento. El agua, tan transparente que uno puede ver su sombra en la arena del fondo dos metros más abajo de la superficie, es refrescante y relajante. Una maravilla.

En cuanto a las instalaciones del lugar, como siempre mi caballo de batalla es la carpa. Parte de mi grupo se hospedó en habitaciones que en cuanto a infraestructura y comodidad dejaban mucho que desear, pero eran compatibles con su precio. Acá se puede encontrar información sobre las opciones de hospedaje. Las demás instalaciones que aparecen en las fotos de la página web (quinchitos en la playa, sombrillas, etc) no estaban a la vista por ningún lado.

También está la opción de pedir que se prepare desayuno, almuerzo y cena. La comida, bien paraguaya (guisos, bife a caballo, arroz, etc). Las bebidas corren por cuenta de cada uno (Tip extra: llevar MUCHA agua. El agua NUNCA está demás!).

Si algo puedo decir que me decepcionó: que tras haber firmado tantos papeles de reglas y normas que acatar (las cuales incluían horarios de entrada/salida al establecimiento), mientras cenábamos a eso de las 9 de la noche vemos entrar un camión con la parte de la carga llena de gente (como ganado) entrando a los gritos en el establecimiento. Imagino que se les exigió acatar las mismas reglas (eso espero!) pero aún así corrompieron un poco la paz que esperábamos encontrar durante el fin de semana. Algo que me molestó fue ver como en plena noche tras su llegada se metieron al agua y comenzaron a usar los botes que estaban ahí para entretenimiento sin que nadie les dijera nada, siendo que a mi me habían cobrado por usarlos esa misma tarde.

De todas maneras, la noche fue tranquila y el amanecer imponente

Amanecer en Laguna Blanca

El día que siguió a este amanecer, bello y muy bien aprovechado. Tip extra: ir por más de dos días/una noche, para poder aprovechar todo un día en la playa y dar tiempo al estrés del camino de esfumarse 🙂

También estaban las opciones de hacer senderismo, recorrer las dunas y unas cuantas actividades extra más que por falta de tiempo no pudimos hacer. Pero realmente fue un lujo disfrutar por un fin de semana de una playa que nada tiene que envidiarle a Miami o (para que ir lejos) los balnearios marítimos de nuestros vecinos países, donde el paraguayo suele ir a vacacionar.

Buen viaje! 🙂

Parque Nacional Ybycu´i

Este parque guarda importancia histórica ya que aquí se encuentran los restos de lo que alguna vez fue la fundición de hierro “La Rosada” en la cual se forjaron armas y municiones durante la Guerra de la Triple Alianza…la cual perdimos. Pero el valor histórico y el patrimonio cultural que representa este lugar con las ruinas de lo que alguna vez fue la fundición de hierro más importante del país (por buenas razones!) hacen que valga la pena dar una visita por las infraestructuras (entre las cuales inclusive están los restos de lo que fue una represa para aprovechar la fuerza del agua del arroyo Minas en el trabajo de herrería). En el lugar de las ruinas también hay un museo histórico que puede explicar mucho mejor que yo todo lo que aconteció en su momento.

Represa en La Rosada

Además de la parte histórica, el salto Minas le da al parque el toque de aventura y veraneo que hace que valga la pena llegar hasta allá. El agua es helada y la bajada hasta la pileta natural que se forma bajo el chorro es un desafío al estado físico. Para los estado´i: no hay problema, los senderos que recorren el bosque son también interesantes y entretenidos.

Salto en el arroyo Minas

Hospedaje? se puede acampar en un área especialmente delimitada para eso, donde inclusive existen infraestructuras como baño (no recomendado. Con el debido respeto de todos los culís, prefiero mil veces orinar en el campo que en un lugar donde medio Paraguay ya apoyó el trasero antes); duchas (solo agua fría, y todo de uso compartido y público); y un tinglado de chapa de zinc munido de algunos fluorescentes para la iluminación nocturna (que me salvó en mi estadía, ya que fui un fin de semana de invierno crudo que se lució por esa llovizna helada y finita tan antipática). En realidad el área de acampaje se ve más bien como un balneario para las personas que van a pasar el día en el salto Minas, pero donde el que quiera quedarse a acampar puede sentirse libre de hacerlo.

El guardaparques que me tocó fue bastante antipático. No ayudaba en nada al hacerle consultas, se comportó bastante argel y además cortó la corriente eléctrica durante la noche… No le culpo, imagino que debe ir mucha gente a ese lugar para armar kilombo, emborracharse y causar destrozos, como suele pasar con todo lugar lindo que estire a la muchachada para aplacar el calor. A lo mejor ofrecer al guardaparques parte de la provista en símbolo de hospitalidad ayude a ganar algo de confianza. Suele funcionar al menos.

Cómo llegar: el parque está a mas o menos 114 km de Asunción, pasando un poco la ciudad de Ybycu´i y por el “desvío al Parque”. De la ruta asfáltica a la entrada del Parque mismo, el camino es de tierra (también todos los caminos internos dentro del Parque son de tierra. Recomiendo ir en vehículo ya que trasladarse de la entrada del Parque al Salto Minas o a la fundición de La Rosada no es algo que se hace “en dos patadas”).

camino al Parque Nacional Ybycu´i

Tipp extra: Recomiendo tomarse el fin de semana para disfrutar, acampar, visitar La Rosada y recorrer la zona… por cierto, la ciudad de Ybycu`i también tiene su toque encantador: es la cuna del General Bernardino Caballero y del Partido Colorado   O_o

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